Iceberg Nations
Sobre la naturaleza líquida del concepto nación
1. Abordar un iceberg.
2. Plantar en él una bandera.
3. Reclamarlo como nación.
En junio de 2018, Rubén Martín de Lucas y su equipo, el realizador Fernando Borlán y el guía polar Hilo Moreno, viajaron al sur de Groenlandia para abordar doce icebergs, dotarlos de bandera y reclamarlos como nación. Un gesto poético que pone de manifiesto la naturaleza efímera y abstracta de toda nación, así como la peligrosa ilusión de propiedad que como humanidad ejercemos hacia un planeta que nos trasciende en edad.
«Ninguna nación existe de manera física, es decir, como un ente objetivo. Su naturaleza, líquida e intangible, se sostiene como construcción mental presente únicamente en el imaginario colectivo. Toda guerra, toda violencia de estado y toda forma de gobierno se apoyan en este concepto. Sin embargo, toda nación, al igual que un témpano de hielo flotando sobre el mar, está condenada a diluirse.»
El proyecto Iceberg Nations está compuesto por:
Una serie de fotografías.
Una instalación de vídeo multicanal.
Un corto documental.
Y un ensayo poético-filosófico.
Repúblicas Mínimas
Sobre la naturaleza artificial de las fronteras
y nuestra incapacidad para vivir sin ellas
1. Apropiarse de 100 m2
2. Dibujar una frontera
3. Habitarla
Repúblicas Mínimas es un conjunto de “microestados” cuyo límite responde a un criterio artificial, la geometría, tienen un área constante, 100 m2, una duración que nunca supera las 24 horas y un único habitante, el propio artista.
Unos estados ridículos y absurdos. Unos fragmentos de territorio de los que el artista se apropia, normalmente sin permiso, durante un máximo de un día. La documentación de estas acciones, en forma de fotografías aéreas y vídeos cenitales, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza artificial y efímera de toda frontera y sobre el acto de apropiación que la humanidad ejerce hacia una Tierra que lo trasciende.
Repúblicas Mínimas es un proyecto vital que el artista ha decidido continuar hasta que las fronteras o él dejen de existir.
Junto a Iceberg Nations y Burocracias, pertenece a Stupid Borders, un grupo conceptual de proyectos que cuestionan la idea de nación y la idea de posesión, invitándonos a reconsiderar nuestra relación con el territorio y el resto de seres vivos que lo habitan.
Días Transgénicos
Sobre el distanciamiento creciente
de la humanidad respecto a la naturaleza
1. Dominar
2. Domesticar
3. Distanciarse
Días transgénicos habla de nuestro afán por subyugar cuanto nos rodea, de la artificialidad de nuestros tiempos, del césped como símbolo del s.XXI, de alimentos modificados cuyas semillas, estériles, no darán pie a nuevas plantas…
Textos, pintura, acciones en el paisaje e instalaciones de audio, se tornan en un conjunto de fragmentos e historias que, yuxtapuestos, conforman el relato de un viaje: el de nuestro progresivo distanciamiento respecto a la naturaleza.
El jardín de Fukuoka
Sobre dos maneras opuestas
de entender la agricultura y la vida
1. Leer La revolución de una brizna de paja
2. Interiorizar el concepto «Wu Wei» de mínima interferencia
3. Traducirlo a pintura
El jardín de Fukuoka es la materialización pictórica de dos opuestos. Por un lado la agricultura industrial, en forma de monocultivos monocromos de óleo, y por otro la agricultura natural donde, como en un vergel, todo fluye bajo el criterio de mínima interferencia.
El proyecto es un homenaje al filósofo y agricultor japonés Masanobu Fukuoka quién, a través de la observación, desarrolló una estrategia basada en el “Wu Wei”, principio de la no-acción o mínima interferencia.
Bajo las premisas de no arar, no utilizar químicos ni fertilizantes, no quitar malas hierbas y no podar, Fukuoka llegó a desarrollar lo que hoy se conoce como agricultura natural, llegando a igualar los mejores rendimientos de la agricultura industrial sin empobrecer el suelo y sin hacer uso de químicos ni de medios mecánicos. Demostrando que otra forma de hacer agricultura, y otra manera de entender la vida, son posibles.
«La naturaleza dejada sola
está en perfecto equilibrio.»
Masanobu Fukuoka
La Traza Vacía
Sobre la antropización del territorio
y la reducción de espacio para la vida salvaje
1. Elegir unas coordenadas al azar
2. Imprimir la vista satélite
3. Cubrir de negro la huella del ser humano
En La Traza Vacía se visibiliza el territorio ocupado por la humanidad, cancelado con pintura negra, frente aquel relativamente libre de nuestra interferencia.
Una manera de mostrar el desplazamiento de la vida salvaje, la paulatina domesticación del territorio y la consiguiente pérdida de riqueza y biodiversidad.
Una parcela en la Luna
Sobre el ansia de apropiación de la Tierra…
y de la Luna
1. Comprar una parcela en la Luna
2. Subdividirla en parcelas de 100m2
3. Cederlas en usufructo a los compradores de
una obra para que, si lo desean,
se independicen del resto del universo
En 1954 el abogado y poeta chileno Gernaro Gajardo Vera se declaró dueño de la Luna ante notario. Al morir, en su
testamento, dijo «Dejo a mi pueblo la Luna llena de amor por sus penas». Un bello acto poético.
En 1980 Dennis Hope, un empresario estadounidense mucho más pragmático, se declaró dueño de la Luna, la dividió en parcelas y comenzó a venderlas. En los últimos 40 años se estima que su empresa, Lunar Embassy, ha facturado entre 15 y 80 millones de dólares vendiendo parcelas ultraterrestres.
En 2016, habiendo vivido de alquiler toda mi vida, y cuestionando esa obsesión que tenemos como humanidad por poseer La Tierra, decidí rizar el rizo y le compré a Dennis Hope mis primeras posesiones: un acre en la Luna, otro en Venus y otro en Marte. Dividí esos acres en parcelas de 100m2 y a quién compraba una obra de la serie Una parcela en la Luna, por el simbólico precio de 100 €, le cedía en usufructo una de esas parcelas de 100m2 en el planeta en cuestión. Un pedacito de tierra para su uso y disfrute:
«El poseedor de la obra podrá desarrollar cualquier
actividad en la parcela, ya sea lúdica, residencial,
agrícola, ganadera o industrial. Por favor, mantengan
limpias las zonas comunes.»
Génesis 1.28
Sobre la multiplicación de una especie, la nuesta, en un
territorio finito, la Tierra
Y los bendijo Dios diciéndoles:
«Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra.»
Génesis 1:28. Antiguo testamento. La Biblia.
Unas placas de escayola teñida representan la densidad de población en diferentes países. Unas planchas de papel horadado muestran, a escala, la diferencia de población mundial entre 1900 y el año 2000. Una metáfora sobre el impacto de nuestra presencia sobre el territorio y esa delicada biosfera.
La relectura hoy del antiguo versículo bíblico pone de manifiesto la visión antropocéntrica que nos ha caracterizado como seres humanos. Una especie que se ha dibujado en la cúspide de una pirámide, como dueña y señora del resto de seres vivos e inertes.
En los últimos 120 años, la humanidad ha multiplicado por cinco una población que le había costado 200.000 años alcanzar. Hoy somos unos 8.000.000.000 de habitantes, frente a los 1.650.000.000 del año 1900. Una presión creciente, de una población que se multiplica en un territorio que es finito.
Burocracias
Sobre el derecho fundamental de movimiento
y la imposibilidad de ejercerlo
1. Escoger una persona al azar
2. Poner esa persona a un lado de la línea
3. Decir al resto de las personas que necesitan
autorización para cruzar la línea. Dejar que esperen
Burocracias explora, a través del absurdo, uno de los derechos fundamentales del ser humano: el derecho a la circulación y movimiento. Un derecho coartado por líneas artificiales cuyas válvulas rara vez funcionan con equidad en ambos sentidos.
Unas fronteras que dependiendo de nuestro grado de madurez o de miedo colectivo, van desde meras líneas administrativas, presentes sólo en un mapa, a muros infranqueables.
Todo ello en un mundo en el que nuestras oportunidades y nuestro destino están íntimamente ligados al lado de la línea en el que hemos nacido.
Bio & CV
los currículos artísticos son un tostón
una lista de medallas que intentan convencer
a los demás de que eres la leche
de que merece la pena comprar una obra tuya
o que eres digno de exponer aquí y allá
yo me licencié como ingeniero civil
pero elegí el arte
luché hasta conseguir medallas
pero me cansé de su peso
y ahora están en un cajón
mi cv debe hablar de cosas importantes:
me he ido con la familia a vivir a un pueblo
aquí abunda la buena gente
el bosque semisalvaje que nos rodea
me reconecta con la tierra
siento que ya no tengo que demostrar
nada a nadie
y estoy intentando convencerme
de que tampoco tengo que demostrármelo
a mí mismo
intento fluir
como el agua de la garganta del nuño cojo
que pasa cerca de nuestra casa









































































































